De misiones, visiones y otras utopías

 De misiones, visiones y otras utopías

[Fotografía de CDC]. (2020). https://unsplash.com/

Desde la administración podemos hablar mucho sobre la definición, importancia e impacto de la misión y la visión en una organización, como éstas representan el porqué y para qué de toda organización; demuestran la ambición o competitividad, son el reflejo de sus valores y propósitos, trazan el camino a la meta que desean alcanzar y son un reflejo de sus aspiraciones, los retos propuestos y las expectativas de crecimiento.

Toda gran organización se esmera en que su misión y visión refleje lo que desea, que sus miembros se sientan identificados con ella y que entre todos ayuden a alcanzarlas; ante esto surgen algunas preguntas: ¿En las bibliotecas universitarias sucede lo mismo? ¿Las bibliotecas universitarias están alineadas con sus universidades? La respuesta que viene a la mente de manera natural es un claro y rotundo Sí. Sin embargo, la realidad muestra un panorama muy diferente y algo inquietante.

Ranking Bibliotecas evaluó 390 bibliotecas universitarias de América Latina y encontró que el 48% de ellas no cuenta con una misión y visión definidas, claramente visible o se encuentran ya desactualizadas. Este bajo porcentaje ofrece un dato cuantitativo de la gestión bibliotecaria, la cual se podría llegar a interpretar como una contradicción a lo que representan las bibliotecas en las universidades, la existencia de desconexiones entre las bibliotecas y el plan estratégico de la institución a la que pertenecen, o la poca importancia que se le da desde ellas a que sus usuarios, a sus propios equipos de trabajos, a la universidad a la que pertenecen o la comunidad con la que interactúan, conozcan su misión y si está en camino de cumplir con sus metas.

Este vacío en la administración de las bibliotecas universitarias ofrece un interesante espacio para que reflexionemos, y encontremos la explicación de por qué las bibliotecas a veces tienen un bajo impacto, o son vistas como un gasto mayor, debido a que no han creado indicadores cuantitativos que reflejen los beneficios de impacto en la calidad y éxitos académico.

Esta realidad está en contravía a lo que dicen los responsables de las bibliotecas y lo que creen. Recordemos que si no sabemos quiénes somos y qué queremos, difícilmente se administrarán eficientemente los recursos, se posicionará mejor la biblioteca y se enfrentarán los nuevos desafíos. Como consecuencia tendremos culturas organizacionales estancadas y será imposible identificar las necesidades de nuestros usuarios, recordemos: “Lo único peor a no tener vista es no tener visión”. Helen Adams K.

[Fotografía de Airfocus]. (2020). https://unsplash.com/

Florez, R.

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